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Eliminando lo accesorio: hoy limpiamos la casa.

Miércoles, julio 11th, 2012

Cuando llega el momento de hacer limpieza en casa, o de eliminar gastos, uno siempre piensa en lo superfluo. Eliminamos el gimnasio (podemos irnos a andar o a correr a la calle, que es gratis). Eliminamos la compra en el Corte Inglés y nos vamos al Lidl. Los que fuman intentan eliminar el tabaco. Y sólo si las cosas se ponen muy mal, muy, muy mal, empiezas a reducir extraescolares del niño, o lo llevas a un cole que no es el que tú deseas, o el que tú sueñas.

Creo que la llevanza de un Estado no se diferencia mucho de esto. Cuando era pequeño, veía a los políticos como señores sabios y revestidos de algo que sólo con el tiempo identifiqué con la auctoritas romana. Hoy tengo que decir que ya no los veo así. No sé si nuestros políticos actuales no tienen el empaque de aquellos, o simplemente, ahora percibo la realidad de otra forma y los veo como seres bastante mediocres. El caso es que no se diferencian nada de cualquiera de nosotros, y, al final, digan lo que digan, el Estado es una casa en mayúsculas, la casa de todos. Y muchas de las recetas aplicables a pequeña escala, se pueden reproducir, mutatis mutandis, a escala estatal.

Eliminando lo accesorio.

Lo primero que tenemos que hacer es identificar lo accesorio. En España tenemos muchas cosas que gastan mucho. Tenemos la Sanidad, tenemos la Educación, tenemos las Televisiones Autonómicas, tenemos las Diputaciones y muchas cosas más. Pensemos. Pongamos frente a frente Televisiones Públicas y Educación. A ver. Uno de los problemas que tenemos en España es la falta de competitividad. Y una de las soluciones que se dan como más seguras es apostar por tecnología. Dotar a nuestra infraestructura industrial de un valor añadido que nos permita producir bienes que otros países no podrían producir si no invirtieran muchísimo dinero y tiempo en un camino que nosotros ya hemos recorrido. Hoy por hoy, hay dos o tres sectores, como el de las energías renovables, en los que somos punteros. Desarrollarlos no sería mala idea.

Para avanzar en ese camino, la educación no parece ser superflua. Eliminar gasto en educación, en primaria, en secundaria, en FP y en la Universidad, no parece la mejor solución a nuestros problemas. Las televisiones autonómicas. TV3 y Canal 9 retransmitiendo la Fórmula UNO a la vez que una televisión privada SOLO por transmitirlo en el idioma local, no parece ser un gasto especialmente importante. Canal 9 inventando la telebasura con aquel infausto “Tómbola”. Canal Sur sacando concursos de copla y retransmisiones de toros. La directora de Canal 9 editando las noticias antes de emitirse. Nada de eso parece muy edificante. No, realmente no lo es. Sin embargo, recortar el gasto que supone la totalidad de las televisiones autonómicas supondría dinero suficiente como para no tener que preocuparse más por la educación.

Las Diputaciones, esas grandes desconocidas.

Si, existen. Mucha gente no sabe para qué, pero tienen funciones asignadas. Son funciones importantes, que se pueden hacer bien o mal. Pero, ¿que es lo que ocurre en realidad? No descubro nada. Hay gente que se afilia a los partidos políticos desde bien jovencito y al final no sabe hacer otra cosa que ser político. Pero como todo hijo de vecino, necesita vivir y comer, y mantener a una familia. Y entonces llega la Diputación y te coloca. Y al final se convierte en el coladero de los políticos de carrera mediocres. Y allí están, con sus puestos y su ausencia de cometidos. Y cobrando. Y cobrando bien. O se le coloca en una empresa pública, o en una Mancomunidad. Y en esas están todos los partídos políticos. Me contaba un amigo que hay un pueblo en la Provincia de Sevilla que no conoce el paro porque todo el mundo está colocado en la Diputación y que eso se debía a que un alto cargo era de ese pueblo y por ahí se había producido un coladero. No sé si es verdad, pero conociendo lo que conozco en otros sitios de España no me extrañaría nada.

Lo cierto es que ese retiro dorado para miles de políticos que no saben hacer nada más que ser político, nos cuesta una pasta. Una verdadera pasta gansa. Solo ahorrandonos lo que nos gastamos en cargos públicos supérfluos nos ahorrábamos lo necesario para sanidad.

Quiero romper una lanza en favor de nuestra clase política. Es cierto que SOBRAN POLÍTICOS. Pero también es cierto que los que no sobran están mal pagados. Si queremos una élite gobernante, hay que incentivar que nuestras élites se dirijan a la política y estén bien remuneradas. Si no, seguirán acudiendo Leires Pajines, Pepiños Blancos y otras aves de rapiña similares, idiotas, mediocres (desde el punto de vista que un día señalara Pérez Reverte),  y no tendremos más que lo que nos merecemos.

Frente a ello, recortar en Sanidad, en Justicia, en todo aquello que hace que nuestra sociedad sea reconocible, me parece una absoluta desvergüenza y hasta un crimen de lesa humanidad. Todos los que lo hacen sin pensar en recortar en lo otro algún día deberán pagarlo. Con su descrédito, con la miseria o, como insistan mucho, con su mismísima libertad.